Nuestra vida cambia cada siete años. O al menos eso los abonados a los preceptos que propone la Teoría de los Septenios, según la cual cada siete años vivimos una crisis personal que nos conduce a un cambio.
Esta teoría ayuda a comprender los cambios que acontecen en nuestra vida. Se cree que atravesamos ciclos en nuestro desarrollo que cuentan con una gran crisis cada un septenio que termina por forjar nuestra carácter y personalidad.
Atlético, sin proponérselo, desde hace un par de décadas tiene su propio septenio, que incluyen crisis deportivas superadas y momentos de alegría total.
Si tomamos como crisis, en sí, el momento deportivo vivido en este último semestre, el 2022 debería estar plagado de éxitos o al menos de objetivos cumplidos de manera holgada.
Posicionándonos en el nuevo año, si contamos hasta siete mirando hacia atrás nos toparemos con un panorama parecido. Juan Manuel Azconzábal armando su equipo que luego lograría el campeonato en el Nacional “B”, claro, ese Atlético tuvo su crisis en 2014, quedándose afuera de los diez ascensos a Primera. El “Decano” supo recuperarse rápidamente y todo lo que vino después es historia conocida.
Si nos quedamos imaginariamente en 2015 y nuevamente hacemos el ejercicio de mirar hacia atrás, encontraremos uno de los grandes éxitos que tuvo Atlético en su historia, por todo lo que significó lo conseguido en 2008, cuando de la mano de Jorge Solari salió de ese infierno llamado Argentino “A”, consagrándose campeón frente a Racing de Córdoba mediante una emocionante definición por penales. También tuvo su crisis y con “Indio” como DT, la dura eliminación en playoffs con Guillermo Brown de Puerto Madryn en 2007 fue un golpe casi de nocaut que sin dudas sirvió como un trampolín para todo lo que vino luego.
En la temporada 2001-2002 fue el golpe anterior, el descenso al Argentino “A”, del cual le costó bastante tiempo recuperarse.
Si los hinchas “decanos” deciden confiar en la antroposofía (doctrina difundida por el filósofo Rudolf Steiner)en el brindis del viernes, habrá un deseo menos por pedir, para un año que según el septenio “decano” debería ser exitoso.